1. Plaza de Jamaa el Fna

Esta gran plaza de planta irregular es, sin duda, el lugar más emblemático que ver en Marrakech.

Durante el día, la mayor parte de la plaza es simplemente un espacio al aire libre donde un puñado de encantadores de serpientes hechizan a las imperiales cobras con la melodía de sus flautas. Cerca de ellos, los curanderos venden brebajes a sus fieles, mientras que la versión más burda de los dentistas occidentales busca clientes a los que arrancarles algunos dientes ya perdidos para la causa. Y poco más.

Sin embargo, al iniciarse la caída del sol, Jamaa el Fna parece cobrar una vida frenética. La gente sale a pasear y el lugar comienza a llenarse hasta convertirse en un auténtico carnaval de cuentacuentos, acróbatas, músicos y otros artistas. Turistas y locales forman grupos alrededor de cada uno de estos magos del espectáculo callejero que buscan ganarse la vida con las propinas de su espontáneo público.

Cuando llega la hora de cenar, una gran cantidad de puestos emanan los distintos olores típicos de la cocina marroquí. La plaza se convierte en un gran comedor al aire libre. Pasear por ella es una de las cosas más auténticas que hacer en Marrakech.

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2. Mezquita Kutubía

La ausencia de edificios altos en la Medina – ciudad vieja de Marrakech – hace que el imponente minarete de la Mezquita de Kutubía destaque aún más. Con sus más de 70 metros de altura, esta es la más antigua y completa de las tres grandes torres almohades(siendo las otras, la Torre Hassan de Rabat y la Giralda de Sevilla).

Completada bajo el mandato del sultán Yacoub el Mansour a finales del siglo XII, la mezquita de Kutubía muestra un gran número de características arquitectónicas que acabarían por extenderse por todo Marruecos.

Habiendo limpiado su exterior hace unos años, su fachada iluminada es una de las estampas nocturnas más espectaculares que ver en Marrakech.

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3. Pasear en dromedario por el palmeral de Marrakech

Si nunca has montado a lomos de un camello –dos jorobas – o un dromedario – una joroba -, hacerlo recorriendo el palmeral de la ciudad deberá figurar en tu lista de cosas que hacer en Marrakech.

Durante la dinastía almorávide, más de 100.000 palmeras fueron plantadas en un árido terreno de unas 13.000 hectáreas, siendo regadas, durante siglos, por una red de tuberías subterráneas que data del siglo XII.

Hoy en día han aflorado jardines, residencias y hoteles de lujo, pero dada su vasta extensión, puedes recorrerlo, sin molestar a nadie, a lomos de tu dromedario.

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4. Visita a los jardines de Majorelle

Uno de los lugares más curiosos que visitar en Marrakech es el jardín de Majorelle. El pintor francés Jacques Majorelle – hijo de un importante ebanista y diseñador de Art Nouveau – se exilió, en 1919, a Marrakech para intentar curar sus problemas de salud. Se compró una pequeña finca justo a las afueras del palmeral y se enamoró de la ciudad. Al poco de mudarse, confesaba que ya no podría vivir sin sus ruidos, olores, sabores y la alegría y hospitalidad de sus gentes. Amante de las plantas, Majorelle creó su propio jardín botánico en los dominios de su finca.

El jardín, que cuenta con una gran cantidad de especies exóticas traídas de sus viajes por el mundo, es una obra de arte. Cactus, nenúfares, buganvillas, palmeras, cocoteros, bananeros… Un descanso refrescante en Marrakech.

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5. Visita al Palacio de la Bahía

El Palacio de la Bahía se erige en el extremo norte del barrio judío. Fue construido a finales del siglo XX por dos grandes visires – padre e hijo -, convirtiéndolo en uno de los monumentos más lujosos que ver en Marrakech. Aunque su fachada exterior y los jardines son preciosos, dentro de las habitaciones solo se pueden admirar los techos, ya que el resto de mobiliario fue desvalijado por las esposas, concubinas y sirvientes que el gran visir dejó atrás tras su muerte.

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6. Curso de cocina marroquí

Dicen que una de las mejores formas de conseguir impregnarse de la cultura de un país es a través de su cocina. La marroquí es especialmente rica y diversa, y si eres un fan de la gastronomía, tendrás mucho que hacer en Marrakech. En la ciudad hay varias empresas que organizan talleres de cocina.

Primero te llevarán a comprar los ingredientes en el zoco bereber. Pollo, ternera, verduras y una gran cantidad de coloridas especias donde elegir te llamarán la atención entre el caos de los puestos de venta.

Después llegará el momento de cocinar. Expertos chefs te mostrarán cómo hacer ensaladas marroquíes, harira, cuscús, tajines de pollo y ternera, pastela y tangia. Una experiencia realmente divertida y apta para todo tipo de viajeros.

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7. Visita el museo de Marrakech

El interior de un antiguo palacio del siglo XIX – perteneciente al antiguo ministro de defensa del sultán Moulay Abdelaziz- alberga, desde 1997, un museo en el que se exponen colecciones de cerámica, armas, alfombras y otros objetos tradicionales de Marruecos, además de un hammam tradicional y una sala de exposiciones temporales.

Sin embargo, la joya de la corona es la gran lámpara que cuelga de techo del patio principal del museo, de estilo andalusí. Un buen lugar que ver en Marrakech para conocer algo más sobre el arte y la historia de Marruecos.

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8. Tumbas saadíes

Aquellos que dicen que no puedes llevarte nada a la otra vida lo hacen porque no han visto las opulentas tumbas saadíes de Marrakech. Junto a la mezquita Kasbah, ubicada en la Medina, se encuentran las tumbas que el sultán saadí Ahmed al-Mansour diseñó para su familia y séquito.

El mandatario no reparó en gastos para construir esta última morada. Mármol italiano, oro puro, diseños muy elaborados… En definitiva, el mausoleo más llamativo de la época. Las tumbas – que datan de finales del siglo XVI – no se descubrieron hasta 1917, ya que un mandatario posterior no quiso tenerlas a la vista todo el día y decidió tapiar el mausoleo, pudiendo acceder a él tan solo por un pasadizo que partía de la mezquita Kasbah.

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9. Pasear a tu ritmo por la Medina

Sí, hay muchas cosas que ver en Marrakech, pero para descubrir una ciudad lo mejor es no estresarte y recorrerla a tu ritmo.

Pasea por la Medina, la ciudad vieja, y siéntete protagonista de las Mil y una noches. Laberinto de calles estrechas en las que perderse. Edificios hechos con la tierra rojiza que lame las puertas de la ciudad. Mezquitas, mercadillos, cúpulas, minaretes… Hasta llegar a su centro neurálgico: la plaza Jamaa el Fna.

Observa a la gente, aspira las fragancias, siéntate a tomarte un té caliente… Simplemente, vive Marrakech.

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10. Excursión al desierto

Una vez hayas disfrutado de todas las cosas que hay que hacer en Marrakech, puedes utilizar la ciudad como base para una pequeña incursión en el desierto más romántico del mundo: el gran Sáhara.

Marrakech, al ser el lugar más visitado de Marruecos, se considera una de las puertas de entrada al mítico desierto africano. Hay una miríada de empresas que ofrecen excursiones de distinta duración y que te permitirán dormir entre las dunas, contemplando una bóveda estrellada como nunca antes la viste. La zona más cercana es Zagora, pero Merzouga – a más de 500 km de Marrakech – es más espectacular.

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